Aventura en Pavorreal
Como se lo dije a un hombre no hace mucho, no soy perjuicioso, sólo que respeten mis ideas, así volví a recaer en el mal de publica, pero ahora en la libre y soberano underground, en esas armadas de bajo presupuesto y de temas oscuros -en indomitos. Decidí escribir un texto para Pavorreal una aventura editorial para la comunidad h-o-m-o de la city. Otra vez, al igual que Cinemania, a tercer intento todo salío respetable, lo que no me pareció fue que ante mi esfuerzo, no se me publicara. Eso si que no era justo, y menos, cuando lo haces de buena fe y sin diezmo.
…(publicación dominical con diezmo incluido)
Cuando tres apestan un sola recámara
por Manolo Vergara
Petra, Marlene y Karin tiene la música de los tríos por dentro. Los tríos tortuosos, los tríos dolorosos, los tríos dudosos, los tríos sin remedio, los tríos destructivos y los tríos del odio que toda relación, todavía hoy, suele tener.
Los meritos del cine de R. W. Fassbinder, merito explicativo del devedé, eran las relaciones de anexión que no se lleva y no se conjugan. Un amante que no le corresponden, otro que cree que le corresponden y uno más que no le corresponde a ninguno pero si le hace caso el que menos le ha de corresponder. Suertes de tríos que son sextetos o quintetos imposibles.
Petra es la mujer que cree haber superado todo abismo: la muerte de su marido, su divorcio del segundo matrimonio, el éxito de su profesión y la despreocupación de sus seres queridos. Ese día de éxito la visita de Sidote, una amiga, le traerá a Karin, una muñeca que desea entrar al competido país de la Moda.
Karin es recibida por Petra para hacer una carrera. Las dos se mira, se conectan, muy a pesar de un tercer habitante, la asistente, Marlene. La sumisa Marlene no hablará en todo esto, pero sus gestos son de contención absurda y absoluta. Este personaje, sin duda. es uno de los más llevaderos ante todo este plexo destructivo.
El amor, para R. W. Fassbinder, no es más que un despertar de una tórrida infidelidad o una pesada cruda. Karin, seis meses después, en la cama, atenta a Petra, es ahora la mujer que ha tomado el control. Ha heredado las viejas mañas de su ama. ¿Quién podrá ser el esclavo de la relación?
El amor es sellado por una nota del periódico donde la presentación oficial de Karin es fotografiada a un costado de Petra, para secundar el evento vendrá una llamada de teléfono. El punto activador del exterior que invadirá los tríos perpetuos.
Marlene atestigua cada paso de los afectos sentimentales de las dos. Karin, hija de padres muertos, habla con su marido, sin importar sus 23 años, que dejaría todo para irse con él. El abandono total de las amantes es el centro de esta psicosis. Amantes que no estarán junta, pero sin en su interior.
El último recuerdo de una amante hacia su deseo absoluto es el consuelo de su voz. Una inhóspita llamada de Karin ante la desastrosa fiesta de cumpleaños de Petra es el catalizador para seguir en este mundo de decepciones idílicas. La despiadada Sidote le hace un obsequio, no tan lúdico, como se cree: una muñeca con el corte de pelo de Karin, rubia y bien formada.
El cuarto es un excelso experimento entre la escena del teatro y el espacio del cine. ¿Dónde esta el drama? En una sola recamara se desatan las peores guerras. El exterior, en su símil del interior, como en los personajes, esta encerrado en los recuerdos. El simple espacio de cuatro paredes. Un lugar donde reconocemos nuestras experiencias. Donde guardamos. Pero al salir vivimos en el fin de eso. El amor se va por el exterior, pero permanece encerrado en las paredes de tres mentes apestosas por sus capacidades.
Los días transcurren entre fade to black, una recamara y sus matices y sus luces. La tortura del amor es uno de esos episodios del que todo amante no esta libre. Es la jaula del deseo, la prisión de los sentimientos, el vacío del dolor y un extraño amor ermitaño.
Tres mujeres en un destino sin salida. Las compañías, en el amor, son solo crueles avisos. Las despiadadas misivas del incrédulo son las armas del despiadado. ¿Qué rol tomarías? (Atento aviso: la fotografía de Michael Ballhaus y la pista Giussepe Verdi esta dentro de Partenón del eterno arte azotado.)
…
No se burle, tube que perseguir a su editora, pues me gineteaba los números y hasta me lo vendía. Patricia algo ha de tener de judía, por más que me enojaba, siempre pense, sólo esta negociando.

