Intentos Cinemania II
Ya lo verán pero gozo de escribir con números romanos, de ordenar un poco esos episodios que luego no recuerdo ni añoros. El segundo intento, o propuesta, si les gusta más fue esto,
…(intento 2)
Cine sin efectos I por Manolo Vergara
Para el legendario director japonés Akira Kurosawa los sueños son la fuente de un conocimiento interior latente. En su proyecto Dreams (1990) navegamos por las secuencias oníricas, del propio director, para encontrarnos con la simpleza visual a su máximo orden. Lo intenso de este filme, y de ahí su relevancia, es la necesidad de no usar efectos especiales estrambóticos para acentuar la narrativa.
Sol a través de la lluvia es una puesta en escena de un danza tradicional oriental con todos los tintes y tiempos de un espacio irrelevante y abstracto. Un niño, desafiando a su madre, decide ir a ver a los zorros que sale detrás de arcoiris, cuando esta lloviendo soleadamente. Esto se logra con un maquillaje simple, una baño de hielo seco y una coreografía ancestral delicada.
En La Huerta de Duraznos el mismo niño persigue, por curiosidad, a una extraña niña hasta llegar a un lugar donde han podado una ladera de duraznos. Desconcertado se encuentra a los espíritus de las naturaleza que reclaman la poda de los duraznos. Para esta secuencia, la delicada mancuerna de la danza y la música hacen su aparición en una apoteósica composición sobre la primavera de los duraznos; una simple ladera de monte, unos cuantos árboles y una niña vestida de rosa, son suficientes.
En La Tormenta cuatro exploradores se enfrentan a la tremenda fuerza de la naturaleza en una montaña nevada. Sin lugar a dudas una de la secuencias más perturbadoras del proyecto, cómo es posible recrear un montaña con un simple set blanco, un montón de nieve artificial, viento en todas direcciones y extrañas formaciones plastificadas de hielo.
Por su parte en El Túnel, por primera vez atacan las pesadillas. La historia corre cuando un comandante que regresa de una guerra se topa con sus subalternos ya muertos y reportándose a su servicio. La pesadilla radica en lo representativo que puede llegar a ser un ser pintado de azul, asemejándose a la muerte, a la no vida, a la transición de un estado a otro.
En Cuervos un pintor admira la obra de Vincent van Gogh en una galería, repentinamente entra en los retratos y tiene un encuentro con el susodicho. Aquí el uso de la recreación es un poco más evidente aunque no deja de sorprender el realismo al que se puede llegar, tratando de imitar la pintura.
La montaña roja Fuji, otra de las pesadillas, relata la explosión de seis plantas nucleares en Japón. El estruendo de las seis explosiones se puede resolver acudiendo a la vieja imaginería de Godzilla, postrándolas en un monte, con la necesaria confusión de una horda perdida.
En El demonio que llora un confundido viajero esta en una ladera desértica por la explosión nuclear, con sorpresa tiene un encuentro con un demonio de un cuerno. La magia del maquillaje trae a la vida a un demonio de un cuerno, con uno cuantos harapos, una pizca de suciedad y un cuerno de dolor. Comprenda, los demonios no son tan diferentes a nosotros.
La aldea cuenta el encuentro entre un viejo y un viajero. El viejo relata sobre las costumbres de la aldea y sobre su forma su vida. En un clímax esperado, por los occidentales, el filme hace de una procesión provinciana una fiesta de color, música y vida. Recuerdo que los musicales teatrales terminan, en el punto más alto, para no perder el ritmo, en Dreams (1990) hay un paralelismo zen casi infinito.
Los sueños no son efectos especiales para el ser humano, son visiones y mezclas de las realidad, tal vez aparente, de todos los días. Una dosis de Akira Kurosawa podría sacarnos de duda en tiempos de tanta virtualidad computarizada.

